Museo Taller. Buena Madera.

Leonardo Casado,

Santiago de Chile, verano de 2019


Son 10.45 hs. de un viernes y en el barrio de San Isidro todo marcha con normalidad. El desacelerado tránsito vehicular, propio de una calurosa mañana de enero, junto con las tiendas locales donde se activa el vecindario, parecen hacer oídos sordos al avance de la construcción de edificios que irrumpen con mayor velocidad la fisonomía urbana.




1 y 2. Fachada principal y señalética exterior.


Sobre la calle Root el paisaje no difiere del resto, salvo a la altura 563. Un grupo de hombres se encuentra trabajando, de una casa entran y salen personas. Todo parece indicar que llegamos al Museo Taller.

Una propiedad del año 1926, restaurada de una manera muy acertada, se adecuó para dar hogar a un patrimonio intangible único: el oficio y el ingenio en torno al trabajo manual con la madera. El objetivo de este inmenso museo se narra en primera persona a partir de carpinteros y ebanistas, que junto a educadorxs y otrxs profesionales, ponen en valor más de 700 herramientas recopiladas a lo largo de más de 25 años por Francisco, el Pancho, Dittborn Baeza.

Días atrás, junto con Paula Caballería Aguilera (MAVI), entramos en contacto con Marcela Bañados Norero -una de las alma mater del museo- quien cómplicemente nos recibió en la puerta. Metáfora posible para un espacio, que escapando a la tipología de un museo de técnica, abre puertas a mundos donde entran otros mundos. Traspasamos la puerta y entramos a una casa, sentimos la calidez de un espacio que lo brinda no solamente por el revestimiento integral en madera, sino por las personas que lo habitan. La puerta otra vez se entreabre, ha llegado Pancho. Con una sonrisa contagiante nos da la bienvenida al Museo Taller y, como anfitrión que quiere dar lo mejor, nos invita a compartir cada rincón de la casa. Y así, entre la palabra escrita, hablada y oída, nos empezamos a adentrar a la visita.



3. Texto de bienvenida. 4. Marcela y Pancho, recibiéndonos.


El Salón de la Madera sirve como sala de recepción. Al ser lunes -día de no apertura- todo parece estar quieto salvo por Pancho que, sigiloso y condescendiente, activa el audiovisual. De forma lúdica y creativa, empezamos a entrar por esa puerta mágica al mundo de la madera, las herramientas y las manos de quienes la trabajan.



5. Audiovisual interactivo. Salón de la Madera.


Es inevitable no llenarse de preguntas, de interrogantes ante lo que vemos, lo que empezamos a sentir.

¿Cómo nace este museo? Ambxs nos cuentan que es consecuencia directa de un proyecto editorial, un catálogo detallado con todas las piezas coleccionadas por Pancho, junto a un análisis en contexto de las mismas. Esta fue la chispa que despertó un desafío mayor: crear un relato tridimensional en base a la investigación hecha.

El proceso de trabajo, como toda instancia creativa, tuvo desde su génesis una estructura híbrida que puso “en pausa” las herramientas de la disciplina museística para ser forjado desde la lógica de un taller. Un espacio que da vida a su colección desde una concepción intrínseca basada en beneficio educativo del hacer.

Desde un comienzo la idea de Pancho fue centrar la colección como un espacio vital, donde el museo pudiera materializar -sin la asfixia de las vitrinas- una experiencia de disfrute, donde el ingenio se pudiera ver en acción a partir del hacer (y no de meras pantallas táctiles o aplicaciones móviles). El Museo Taller entonces nacía bajo la perspectiva de ser un ámbito para desaprender aquello que pautan los museos tradicionales sobre los objetos, su exposición y conservación. Para ser un lugar donde activar, sentir y pensar -con la excusa de la madera y un conjunto de herramientas- fueran una experiencia plena.

El diseño expositivo contempló una serie de unidades temáticas que responden a los procesos que lleva el trabajo carpinteril: Medir/Marcar, Cortar, Desbastar/Tallar, Perforar y Ensamblar. A partir de esta división se eligieron aquellos objetos que grafican las acciones pautadas, basadas en una selección poco común en el espacio de estas características: la belleza. Aplicada al diseño, a la ergonomía y materialidad, la belleza fue la clave desde donde manifestar un mirada poco usual del oficio, que tiene que ver con el cariño de quienes la emplearon y que, sabiendo de su duración para toda vida en dicho trabajo, asumieron la necesidad de contar con herramientas que expresaran desde lo bello, simple y útil su funcionalidad para la madera.



7 y 8 Detalle de unidades temáticas.


La exposición auspicia la interacción en forma permanente con los sentidos. El perfume desprendido de las virutas de distintas maderas (cerezo, nogal, pino y lenga, entre otras), las texturas de las herramientas al manipularlas con la mediación de una educadora y la posibilidad de escuchar las roldanas de un torno de madera de fines del XIX usado in situ por los carpinteros del equipo, permiten vivenciar el espacio activamente. En palabras de Marcela (...)el recorrido permite a los visitantes hacer confianza en su propio cuerpo al tocar la madera, experimentar su transformación, dejando lugar a la intuición sin olvidar la teoría.



9. Vitrinas abiertas para manipulación de pieza

10. Vista general de la sala del Museo Taller.


Antonio, el Tonio, es uno de los carpinteros oficiales del museo. Hace más de 25 años este oficio lo eligió. Desde la apertura del espacio en la calle Root es parte del equipo de trabajo, siendo uno de los activadores en sala al momento de experimentar la madera en la sala. Sus manos curtidas contienen el saber no legitimado en la academia, pero sí en la vida. Nos demuestra, con la mezcla exacta de profesionalismo y disfrute, el torneado de un prisma de lenga. Enciende sutilmente la vieja maquinaria del viejo taller oriundo de la patagonia chilena que es el corazón del Museo Taller. La fuerza rotativa de las poleas despierta al torno. Partículas de un suave aserrín empiezan a salpicar el aire que como polvo mágico caen en las manos de Tonio. Otra vez, el ingenio es movimiento.



11. Tonio elige el trozo de madera por tornear.

12. Tonio integral de madera con sistema de poleas.


El Museo Taller es un laboratorio en sus decisiones y relatos. Es una claro ejemplo de cómo podemos poblar de sonidos las salas sin perder el necesario silencio. Nos invita a otros modos de habitar la exposición: sin abrumadores pedestales con cúpulas vidriadas y sin nomencladoras plagados de tecnicismos inentendibles. En cada punto del recorrido, es el cuerpo humano el que toma valor y presencia al centrarse en los saberes y emociones de quienes lo viven. Por esto, la función educativa del taller este espacio es clave. La acción educativa con público escolar es una estrategia sentida para vincularse con las infancias en clave lúdica y técnica al mismo tiempo. A través del diseño de dispositivos se auspicia el “hacer” como un medio para aprender.



11, 12 y 13. Dispositivos educativos para el vínculo madera, robótica y juego diseñados por Pancho y equipo, empleado en las visitas pedagógicas al Museo Taller y/o para utilizar en establecimientos educativos.



En materia artística, tienen un programa de residencia donde locales y extranjerxs realizan proyectos plásticos y visuales para/con/desde la madera potenciar sus posibilidades materiales, generando en el patio una aula-taller al aire libre donde el arte es motor. Una experiencia de tacos xilográficos está poblando el museo de aves en distintos formatos, rescatando a la madera como actor clave dentro del proceso del grabado. Cristian, un artista chileno con residencia en Barcelona, está desde hace unos meses pergeñando activaciones que antes del otoño serán parte del espacio.




14. Producción de tacos xilográficos en el patio del Museo Taller.


Ya pasó el mediodía y un café nos invita a seguir compartiendo miradas. Pancho me pregunta en su pizarra táctil: ¿cuál es la tendencia actual en los museos? Su pregunta me toma de sorpresa, pero sin dudas, siento que en esas salas, en su patio y en el taller nuevo está la respuesta. La mirada de escala sobre el patrimonio ahí tienen lugar. Todxs lxs que hacen el Museo Taller son parte de un sistema de engranajes de afecto y efecto que no se detiene. Sentir el movimiento de ser y hacer el Museo Taller junto a quienes lo soñaron y lo viven a diario es único.

Son una verdadera usina permanente de caos creativo. Tienen las herramientas más importantes de un taller: personas de buena madera.




Junto a Marcela y Pancho con el delantal oficial del Museo.



Texto para Museos Creativos: Leonardo Casado.


Créditos de fotos: 1 (Revista Plataforma Arquitectura, Chile), 5 (Museo Taller), 2/3/4/6/7/8/9/10/11/12/13/14 y 15 (Leonardo Casado).

Agradecimientos: Paula Caballería Aguilera, Marcela Bañados Norero, Francisco Pancho Dittborn y equipo del Museo Taller.

Contacto: Museo Taller. Root 563, Santiago. Web: https://museotaller.cl/ / Facebook: https://www.facebook.com/museotallerchile/ Instagram: https://www.instagram.com/museotaller/?hl=es-la / Mail: contacto@museotaller.cl /

Tel.: +56 22634 1092

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